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¿Sabías
qué?
El OMEGA-3, es una familia de ácidos grasos poli-insaturados, esenciales
para nuestro organismo pero que no podemos sintetizar y que por tanto, sólo
se pueden absorber mediante su ingesta en nuestra dieta habitual. El OMEGA-3
es propio del pescado azul (tunidos, sardinas, caballa, etc.), en los
últimos años los estudios científicos realizados por importantes
universidades de todo el mundo y estudios publicados por las revistas
medicas y científicas mas prestigiosas, nos indican que la ingesta casi
diaria de alimentos que contienen OMEGA-3 son muy beneficiosos para nuestra
salud, a continuación enumeramos algunos de los beneficios mas importantes:
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Disminuye el riesgo de padecer una enfermedad cardiovascular, al reducir
la presencia de triglicéridos en la sangre.
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Ayuda a prevenir el cáncer de mama, próstata y colon, mejora la respuesta
en las personas ya afectadas y reduce el riesgo de metástasis.
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Mejora la función pulmonar, ayuda contra el asma.
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Tiene efectos beneficiosos en enfermedades como artritis reumatoide,
neumonía bacteriana, inflamación intestinal y enfermedades de la piel.
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Su ingesta durante
el embarazo, la lactancia y primera infancia, previenen al bebé del
desarrollo de alergias e incide positivamente en su desarrollo mental.
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Un estudio de la
Universidad de Navarra, distinguido por la revista "Clinical Science",
demostró su incidencia positiva en el control de peso y la obesidad, y el
aumento de la resistencia insulínica.
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En un estudio
realizado por el Centro de Investigación del Alzheimer de la Facultad de
Medicina de la Universidad de UCLA en EE.UU., publicado en el prestigioso
"Journal of Neurosciencie", se ha demostrado que el OMEGA-3 esta indicado
para evitar la acumulación en el cerebro de una proteína amiloide que se
asocia a la enfermedad del Alzheimer, lo que deja una puerta abierta y una
gran esperanza en la lucha contra esta terrible enfermedad.
¿Y cuál es la mejor
manera de ingerir ácidos grasos OMEGA-3?
Hoy en día podemos encontrarnos muchos alimentos enriquecidos con OMEGA-3,
como son galletas, zumos, etc., pero ningún alimento enriquecido puede
competir con la cantidad aportada por el pescado azul, ya que no es
absorbido con la misma facilidad por el organismo en el que se encuentra en
sus circunstancias de origen naturales. Los resultados arrojados no dejan
lugar a dudas, 100 gr. de bonito aportan 2.326 mg. de OMEGA-3, frente a un elemento enriquecido que aporta solo 528 mg.
¿Sabías
qué?
La conserva es un producto alimentario fresco que ha sido esterilizado, a
veces cocinado, y colocado en un envase también esterilizado, cerrado de modo duradero y perfectamente
hermético. Es un modo de conservación:
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Completamente seguro
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Sano y estéril
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Con todas las propiedades nutritivas
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Con posibilidad de identificar por el fabricante en todo momento el
origen del producto envasado
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Que no necesita refrigeración o congelación para su almacenamiento, lo
que supone un ahorro de energía
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Con una duración
óptima que se prolonga durante años
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Sin riesgo de una
interrupción imprevista de la cadena de frío que pueda deteriorar las
cualidades nutritivas
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Adaptada a las
raciones que se deseen
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Con un envase, la
lata de acero, totalmente reciclable, por lo tanto completamente
ecológico.
¿Sabías
qué? 
La conserva ha
sacado la nota más alta, un sobresaliente, o lo que es lo mismo un 10:
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PARA TODOS LOS
PALADARES. La conserva enlatada le ofrece una amplia gama de productos
para su cocina. Productos españoles y del mundo entero. De los más
familiares a los más exóticos.
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CON TODA LA
INFORMACIÓN. En todas las latas de conserva aparece indicado unos dígitos
(letras y/o números), que nos indican la procedencia, día de fabricación,
etc., del producto.
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Y CON TODA
SEGURIDAD. En el proceso de conservación se elimina todo tipo de gérmenes
nocivos. Lo más parecido que existe al riesgo cero alimentario.
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SANAS Y
NUTRITIVAS. Las conservas enlatadas no sólo proporcionan muchas
satisfacciones al paladar, también mantienen intactas todas las cualidades
nutricionales de los alimentos.
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CON PRODUCTOS
NATURALES. Los productos de las conservas se recogen y preparan sin demora
tras su captura, aprovechando su mejor momento, y con mínima manipulación.
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Y MÉTODOS
NATURALES. Las conservas no llevan conservantes. El procedimiento natural
de la esterilización basta para mantener intacto el producto hasta su
consumo.
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CON MÁXIMO AHORRO
ECOLÓGICO. Usted no gasta energía para almacenar sus conservas, no
necesitan frío. Además, aprovecha todo el contenido, sin residuos
orgánicos. ¡Y el envase de acero es de los más reciclados del mundo!
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CÓMODAS Y
PRÁCTICAS. El uso gastronómico de la conserva enlatada es cómodo y rápido.
Nuevas tecnologías de apertura y de aligeramiento del envase no perjudican
su seguridad y facilitan el uso.
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PRUDENTES CON
NUESTRO BOLSILLO. En las conservas enlatadas encontrará soluciones
culinarias a precios muy razonables. Y sin fluctuaciones estacionales.
Aunque si busca especialidades de gourmet, no se prive: en las conservas
se esconden verdaderos tesoros gastronómicos, como son los mariscos, etc.
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Y HUMANITARIAS.
Gracias a su resistencia, su facilidad de transporte y almacenamiento, las
conservas constituyen la mejor tecnología para la ayuda alimentaría a
países pobres o afectados por guerras, catástrofes o hambrunas que, por
desgracia, aún padece la humanidad.
¿Sabías
qué?
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El proceso de la
conserva no modifica en nada la naturaleza de las proteínas, los lípidos y
los glúcidos de los alimentos. Las proteínas de los pescados y mariscos,
mantienen todo su valor biológico intacto.
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La rapidez del
tratamiento térmico de la conserva y su técnica de esterilización aseguran
el mantenimiento

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Las sardinas, el
atún y otros pescados en lata contienen una gran cantidad de ácidos Omega-3.
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Como el acero de la
lata preserva al alimento de la luz, se conservan los componentes
fotosensibles que se desintegran por su acción, como son las vitaminas A y
K, la piroxidina, y los ácidos fólicos.
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Bajo el efecto del
calor de la cocción de las conservas, las proteínas y los almidones se
hidrolizan, lo que facilita su digestión.
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Lo mismo sucede con
los ácidos grasos, que tampoco se sintetizan por el organismo humano:
permanecen en el pescado conservado, ya que las temperaturas de
esterilización no superan los 135º, lo que no perjudica a las materias
grasas y lípidos, que sólo se ven afectados a mayores temperaturas.
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Los aminoácidos
esenciales que el hombre necesita en su alimentación cotidiana porque su
organismo no puede sintetizarlos por sí mismo, no se alteran con el proceso
de conservación.
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Los glúcidos en las
conservas se comportan como en la cocina clásica. Para limitar su pérdida en
el agua, se usa vapor de agua, que la reduce sustancialmente.
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